De la Víctima al Superviviente: Instrumental

La línea que separa a la víctima del superviviente es muy fina. Más que fina, es de connotación lingüística. La víctima se presupone pasiva, ‘padecedora’ por cuanto de dolor físico hay en ella, y sufridora. Mientras que al superviviente se le presuponen atributos de confrontación, inconformismo, de lucha contra unas circunstancias que le vienen dadas y que no son ‘justas’.

Lo cierto es que después de haber leído Instrumental, pienso que todos tenemos parte de víctima y de superviviente.

Instrumental (James Rhodes, Londres, 1975) es un libro que recomiendo sin duda alguna a todo el mundo, porque hay historias que no pueden quedar en el espacio del silencio.

De Instrumental diré que es brutal, que me ha hecho estremecerme, llorar y sentir un amor profundo por la vida. La pátina de verdad de Instrumental, hace que no seas capaz de olvidar en ningún momento que no estás leyendo una historia que alguien, con una mente más o menos retorcida, ha podido imaginar. Lo que lees, en cada momento, está contado desde un punto de certeza del escritor, de vivencia, que no te permite olvidar que estás ante una historia real. No puedes quedar al margen, no puedes dejar de indignarte, de enfadarte, de sentir. De hecho, a medida que avanzas en la lectura, entiendes que ya no podrás dejar de sentir.

Lejos de adentrarme en la historia, que como digo hay que leer; de Instrumental me gustaría resaltar dos elementos.

El primer elemento que quiero resaltar es la consecuencia del libro en mí. Para ello, debo partir de la valentía y generosidad del escritor, James Rhodes, quien al compartir su historia ha hecho posible en mí una toma de conciencia más profunda de mi propio yo. Esto suena muy filosófico, pero no lo es tanto.

La lectura de Instrumental reflexiona sobre la figura de víctima y superviviente. Dos posturas que pueden parecer incompatibles y que sin embargo son sólo partes de un proceso. La víctima es en lo que ‘los demás’, la vida, los que abusan del poder -ya sea físico o psicológico, el abuso siempre es una muestra de poder- te quieren convertir. El superviviente es en lo que tú mismo te conviertes cuando tomas conciencia de que el abuso no es algo merecido por lo que eres, cuando entiendes que el abuso, padecerlo o evitarlo, no es algo que esté o estuviera en tu mano. El superviviente llega cuando aprendes a querer a la víctima que fuiste.

En el caso de Instrumental se habla de una clase de abuso que te revuelve el estómago, literalmente yo tuve que dejar de leer en varios puntos del libro. Y no trato aquí de decir qué abusos son más abusos que otros. El abuso siempre es uno, independientemente de la forma que tome. Y es quizás uno de los actos más denigrantes y destructores que se puedan ejercer y padecer, porque el abuso deshumaniza a quien lo padece, lo aliena del yo que fue para construir uno nuevo a la medida del abusador. Al mismo tiempo el abusador es presa de su propia trampa y se deshumaniza también en el proceso del abuso, y esto no es una justificación; sino más bien todo lo contrario. Ni siquiera es un intento de entender al abusador; sino más bien un ejercicio para reconocer en él la NO humanidad, un ejercicio para NO reconocer en el abusar a un humano con quien compartir ni siquiera la especie.

El segundo elemento es la combinación entre lectura y música. James Rhodes es un pianista de UK que ha actualizado la forma de escuchar y, sobre todo, de interpretar la música clásica. En la era de la disrupción (una palabra que suena mucho y que queda muy bien ponerla en algún texto), James Rhodes ha sido el elemento disruptivo en la música clásica y la ha actualizado. Evito la palabra reinventar porque precisamente lo que ha hecho es respetar la música clásica tal y como es. Interpreta a los clásicos sin estridencias, pero lo hace desde la humildad de compartir con la audiencia quién era el autor, qué supuso esa pieza en su vida, a quién y por qué se compuso. James Rhodes ha contextualizado la música clásica para compartirla con quienes se acercan a sus conciertos. Por cierto, para quien quiera vivir esta experiencia, este año estará en el Sonar de Barcelona. Disruptivo, ¿no?

Teniendo esto presente, como no podía ser de otra forma, Rhodes acompaña cada capítulo de una pieza clásica. No sólo consigue ‘ambientar’ un texto que te lleva por todas las emociones que puedas imaginar, desde las más aterradoras a las más dulces; sino que aumenta la fuerza de estas emociones convirtiendo la experiencia de la lectura en una experiencia sensorial. Gracias a las piezas que ha seleccionado, Rhodes construye un contexto que te hace sentir cada capítulo, al tiempo que te ayuda a redescubrir la música clásica.

Instrumental es una obra de arte porque no se puede llamar sólo libro, en él la carga musical es fundamental para ‘meterte’ en el universo del autor, en su vida. 

Anuncios

¿Comentarios? ¿Opiniones?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s