Wicked, memorias de una bruja mala

Cada historia tiene, al menos, dos puntos de vista ¿Qué pasaría si una vez escuchadas las dos partes, las dos historias fueran complementarias al tiempo que opuestas?

Wicked, memorias de una bruja mala (Gregory Maguire, 1954 Albany, Nueva York) es la otra historia de un clásico más conocido por su versión cinematográfica, El Mago de Oz. La historia de Wicked es la historia del personaje malvado de El Mago de Oz. La Malvada Bruja del Este parece que también tiene una historia, y Maguire quiso ponerle voz.

El nacimiento de Elphaba Thropp, así se llama la Malvada Bruja del Este, fue tan singular como el resto de su vida. Marcada por el verde de su piel, podríamos decir que desde niña desarrolló una alergia abrasiva al agua. Un comienzo nada desdeñable para una historia que te enseña a mirar al mundo con otros ojos, o al menos te pone alerta contra las grandes certezas el universo y del mundo. Hasta la cosa más cierta, puede esconder un matiz que tiña de otro color la realidad que miras.

A través de la historia de Elphaba Maguire construye un relato que habla de la amistad, del amor entre hermanos, del primer amor. Una historia que crece al ritmo que crece Elphaba y que trata dilemas sociales. Cada pregunta que se plantea Elphaba te la planteas tú. Y así, pregunta a pregunta, acabas formando parte de la historia de la Malvada Bruja del Este, conociendo cada detalle de su vida, y entendiendo y comprendiendo que finalmente estamos hechos de la personas con quienes nos cruzamos, de los momentos que vivimos, de los que elegimos y de lo que nos viene dado; y aquí entra desde la familia a la sociedad y la época en la que vivimos, a la que nos tenemos que adaptar para sobrevivir a pesar de todo, y a vece, incluso a pesar nuestro.

Wicked es un libro perfecta para adolescentes. Plantea dilemas éticos. Habla de igualdad. Habla de lo que es ajustarse a la ‘norma’. Habla de seguir a la razón. Y al hacerlo, también habla de la aceptación de la diferencia, porque hay personajes con la piel verde que merecen el mismo trato que el resto; habla de ser lo que queremos ser, y no lo que nos dicen que tenemos que ser por dónde hemos vivido o nacido; y habla de seguir al corazón.

La historia de Elphaba es divertida, es tierna, es apasionante, es esclarecedora, y es sobre todo reconciliadora, porque no hay un malo tan malo, ni un bueno tan bueno. La realidad no es maniquea, no es negro o blanco. Los tonos, los matices, son las paredes de la realidad, le dan profundidad y dimensiones. Maguire en Wicked nos recuerda que la realidad la construimos nosotros.

 

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